Hay un cerro en la provincia de Córdoba, Argentina, que durante casi cuatro décadas ha desafiado la capacidad humana de clasificar la realidad. El Uritorco, con sus 1.979 metros sobre el nivel del mar y su composición de granito paleozoico, es oficialmente la cumbre más alta de las Sierras Chicas. Pero lo que ocurre a su alrededor desde enero de 1986 no tiene una explicación oficial que satisfaga a nadie completamente.
Desde el CIO llevamos mas de treinta años en la base de ese cerro, recibiendo a más de ciento cincuenta mil visitantes registrados, documentando testimonios, archivando fotografías y tratando de hacer algo que no es tan común en este campo: informar con responsabilidad.
Antes de 1986
Los avistamientos en la zona no comenzaron con La Huella del Pajarillo. Existen registros orales de luces extrañas desde la década del cincuenta: pastores, caminantes nocturnos, policías rurales que hablaron de objetos luminosos que no seguían trayectorias convencionales. Durante los años setenta, Capilla del Monte ya figuraba en círculos ufológicos locales, aunque el fenómeno no trascendía demasiado más allá de la región.
Todo cambió el 9 de enero de 1986, cuando vecinos de la Sierra del Pajarillo encontraron una marca ovalada de aproximadamente 120 metros de largo por 70 de ancho, con la vegetación afectada de manera imposible de explicar con las herramientas disponibles en ese momento. Ese hecho, conocido como La Huella del Pajarillo, es el punto de partida de todo lo que vendría después.
El circo y la responsabilidad
Lo que siguió fue un proceso complejo. Los medios de comunicación, en particular el programa Nuevediario de los años ochenta, construyeron una narrativa que mezcló hechos documentados con especulaciones, dramatizaciones y, según reconoció años después el propio camarógrafo del programa, algunas escenas directamente fabricadas. El resultado fue una explosión turística que transformó para siempre a Capilla del Monte, pero también una contaminación informativa que aún hoy dificulta el análisis serio del fenómeno.
Por eso, desde el CIO siempre sostuvimos una posición clara: el misterio del Uritorco merece ser tratado con el mismo rigor que cualquier fenómeno científico no explicado. No con incredulidad automática, pero tampoco con la credulidad que alimenta a los pseudocontactados y a quienes hacen negocio con la desesperación espiritual de las personas.
Como decimos desde nuestra sala: «Vi luces muchas veces, pero eso no significa que haya visto naves. Hay que tener cuidado con los que dicen ser embajadores de los extraterrestres. Eso es faltar a la verdad y es estigmatizar al cerro.»
Lo que la geología dice y lo que no dice
Hay quienes explican el Uritorco exclusivamente desde la geología. El granito, el cuarzo, los mantos de agua subterránea, las propiedades electromagnéticas del terreno. Hay investigadores de la Universidad Nacional de Córdoba que señalan que el cerro no tiene anomalías geológicas excepcionales. Y sin embargo, los mismos científicos reconocen que no todo está completamente explicado.
Esa zona intermedia, ese territorio donde la ciencia dice «no sé todavía», es exactamente donde el CIO trabaja desde 1998. No para llenar ese espacio con fantasías, sino para documentarlo con honestidad mientras esperamos que el conocimiento avance.
Erks, los pseudocontactados y el negocio del misterio
La leyenda de Erks, la supuesta ciudad intraterrena bajo el Uritorco, es uno de los fenómenos culturales más interesantes y más problemáticos que rodean al cerro. Creada en 1983, mezcla tradiciones indígenas auténticas con literatura esotérica, espiritualidad new age y, en algunos casos, con personas que lucran prometiendo acceso a dimensiones ocultas o contacto con entidades superiores.
Desde el CIO no descartamos nada de manera automática. Pero sí exigimos evidencia. Y mientras esa evidencia no exista, nuestra responsabilidad es no validar relatos que pueden dañar a personas vulnerables que llegan al cerro buscando respuestas genuinas.
El Uritorco que vale la pena conocer
Más allá de todo el ruido, el Uritorco es un lugar extraordinario. Montaña sagrada para los Comechingones durante siglos, reserva natural de flora y fauna serranas, punto de encuentro entre el cielo y la tierra desde donde se ven los valles de Punilla en toda su extensión. Un lugar donde el silencio, cuando se lo deja ser silencio, habla por sí solo.
Si vas a Capilla del Monte, sube el cerro. Mira el cielo de noche. Pregunta. Duda. Investiga. Pero no aceptes respuestas fáciles de quienes necesitan que creas antes de que pienses.
El Uritorco no necesita inventos. Su misterio real es suficientemente grande.
Luz Mary López — CIO Uritorco, Capilla del Monte, Córdoba, Argentina.


