Abril nos encuentra en Semana Santa, ese momento del calendario en que millones de personas en todo el mundo detienen su ritmo cotidiano para conectar con algo más grande que ellas mismas. Es un tiempo de reflexión, de silencio, de preguntas profundas. Y desde el CIO, lo tomamos exactamente así.

Porque hay una pregunta que nos acompaña desde que abrimos nuestras puertas en 1998 y que Semana Santa vuelve especialmente urgente: ¿qué es creer y qué es conocer? ¿Son lo mismo? ¿Pueden convivir? ¿O se excluyen mutuamente?

La creencia como punto de partida

Creer no es malo en sí mismo. Es, en muchos sentidos, el primer impulso del ser humano ante lo desconocido. Antes de que existiera la ciencia, la creencia fue la única herramienta disponible para explicar el trueno, la enfermedad, la muerte, el cosmos. Y cumplió su función: ordenó el caos, dio sentido a lo inexplicable, unió a las comunidades alrededor de relatos compartidos.

El problema no es la creencia. El problema es cuando la creencia se convierte en destino final. Cuando deja de ser un punto de partida y se transforma en una muralla que impide seguir preguntando.

El fanatismo como enfermedad del espíritu

El fanatismo, en cualquiera de sus formas, es la creencia que perdió su humildad. Es la certeza absoluta disfrazada de espiritualidad. Y es, paradójicamente, la forma más efectiva de cerrar la mente bajo la apariencia de abrirla.

Lo vemos en la religión institucional, que durante siglos persiguió a quienes se atrevieron a preguntar. Lo vemos en el mercado esotérico, que vende certezas empaquetadas a quienes buscan respuestas genuinas. Y lo vemos, con dolor, en el mundo del fenómeno OVNI, donde han proliferado grupos, sectas y pseudocontactados que ofrecen acceso exclusivo a verdades cósmicas a cambio de fe ciega y, muchas veces, de dinero.

El fenómeno OVNI no es una religión

Desde el CIO lo hemos dicho siempre y lo repetimos ahora: el fenómeno OVNI no es un sistema de creencias. Es un conjunto de datos, testimonios, documentos y preguntas abiertas que merecen ser tratados con el mismo rigor que cualquier otro fenómeno científico no explicado.

Quien llega al CIO buscando que le confirmemos sus creencias va a encontrar algo distinto: preguntas, documentación y la invitación a pensar por uno mismo. Eso incomoda a algunos. A nosotros nos parece el único camino honesto.

Esta Semana Santa, en medio de tanto ruido y tanta certeza vendida a precio de mercado, nuestra propuesta es simple: en lugar de creer más, conocé más. En lugar de seguir un relato, construí el tuyo propio con estudio, evidencia y honestidad.

El cosmos es demasiado grande para caber en una creencia.

Luz Mary López — CIO Uritorco, Capilla del Monte, abril 2026.

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