En 1999, trece militares y científicos franceses le dijeron a su
presidente que los OVNIs son reales. Veintisiete años después,
sus recomendaciones siguen sin cumplirse.

En julio de 1999, un documento de noventa páginas sacudió a Francia. Se titulaba «Los OVNIs y la Defensa: ¿Para qué debemos prepararnos?» y estaba firmado por trece profesionales de altísimo nivel: generales de la Fuerza Aérea, un almirante, ingenieros aeronáuticos, científicos del Centro Nacional de Estudios Espaciales y ex auditores del Instituto de Estudios Avanzados para la Defensa Nacional. No eran entusiastas del fenómeno. Eran hombres de Estado.

El comité, autodenominado COMETA — Comité de Estudios en Profundidad — trabajó durante tres años analizando casos documentados de Francia y del mundo. Seleccionaron los más sólidos: aquellos respaldados por testimonios de pilotos militares, confirmaciones por radar y evidencia física verificable. El caso Trans-en-Provence de 1981, donde los laboratorios del GEPAN documentaron alteraciones en la vegetación de un sitio de aterrizaje. El incidente de Teherán de 1976, donde dos cazas F-4 iraníes sufrieron fallas en sus sistemas al acercarse a un objeto. El caso del vuelo Air France 3532 de 1994, con observación visual y radar simultáneos. El caso de San Carlos de Bariloche en Argentina de 1995.

La conclusión fue categórica: la realidad física de los OVNIs, bajo el control de seres inteligentes, es «casi segura». El 5% de los casos bien documentados no tiene explicación convencional. Y la hipótesis que mejor se ajusta a los datos es la extraterrestre.

Pero COMETA no se limitó a diagnosticar. Pidió acción. Recomendó crear un comité estratégico al más alto nivel del Estado francés. Emprender acción diplomática con Estados Unidos. Reforzar los medios de investigación. Prepararse para escenarios que incluyeran contacto oficial y manipulaciones de desinformación.

Veintisiete años después, todo lo que hoy ocurre en Estados Unidos — la directiva presidencial sobre archivos OVNI, las exigencias del Congreso al Pentágono, los estados legislando sobre UAPs — era exactamente lo que COMETA pidió en 1999. La diferencia es que en Francia lo dijeron generales. Y en Francia los ignoraron.

Desde el Centro de Informes OVNI tenemos una relación directa con este documento. En 1999, durante nuestro Primer Congreso Internacional de Ovniología, Javier Sierra — entonces director de la Revista Más Allá — presentó el Informe COMETA como primicia ante nuestro público en Capilla del Monte. El CIO tuvo ese documento antes de que el mundo lo conociera. Y eso pudo haber sido noticia. No lo fue.

El Informe COMETA no es un documento del pasado. Es un documento del futuro que se escribió demasiado temprano. Releerlo hoy, a la luz de los acontecimientos actuales, es entender que la verdad no cambia porque la ignoren. Solo espera.

Related Posts:

© 2023 CIO Uritorco. Derechos Reservados. Hecho con ♥ por 999.MARKETING